animado cartas para ti

martes, 22 de julio de 2014

Carta de un taxista

Enviado por leapHell el 12 Mayo 2007 - 6:59am
Es tan hermoso correr por esta autopista
llevar a alguien por algún lado
y verte parada allí todo el día
con tu falda lenta.
 
Como de vez en cuando nos damos nuestros arrebatos de una hora en algún lado
como en ese hotel viejo, o ver el atardecer utilizando tus muslos de almohada en algún parque descampado
es tan vergonzoso a veces aceptar que te amo, cuando alguien me fastidia. Y me dan ganas de gritar y golpear al hombre que se te acerca. Y la luz roja del semáforo me obliga a imaginarte desnuda nuevamente, siendo cómplice de lo que haces
para luego, cuando supuestamente voy a fiarme de tus servicios, después de salir de restauran
no poder decirte nada. Y en la cama, al verte simplemente callar.
Como ese día que parecías avergonzada de tus dientes separados. Yo tampoco pude decirte algo para que tu vergüenza no crezca. Luego tratar de entender que lo que siento no es amor sino verte como una diversión, como cuando ese día te vi con el top roto y ensangrentado y me desespere pero no te dije nada. Y como una vez paso: cuando te conocí. Un hombre regordete tomo el taxi y cuando te vi subir no dejaba de verte por el retrovisor. Ese día sentí que te conocía desde toda la vida. Por eso es que te espere salir, rechazando pasajeros y sabes bien como está la situación del país.
Como una vez que intentaste sorprenderme con ese tu mal inglés, yo reía a carcajadas y tú callabas avergonzada. Pero te veías linda con esos tus ojos condenados a verse tristes. Con ese día con tu olor a género que tratabas de borrarlo, te veías linda…
Como cuando te veo celosa sin sentido, insultándome y mordiéndome los labios o cuando una bofetada me hace entender que no tienes pretensiones.
Pero es hermoso, verte siempre con tu falda lenta, que me veas y sonrías, que te parezca guapo. Tal vez será por eso que te amo.

La Última Carta De Un Camionero


El cerro Steamboat tiene fama de asesino entre los camioneros que transportan cargas por la autopista de Alaska, por eso lo tratan con respeto, sobre todo en el invierno, cuando el camino se curva y serpentea por la montaña, y al costado de la ruta congelada caen a plomo empinados barrancos. Allí se han perdido incontables camiones con sus chóferes, es probable que muchos más sigan sus huellas. En un viaje por la autopista, me encontré con la Real Policía Montada de Canadá y varias unidades de salvataje, que remolcaban los restos de un camión desde el fondo de un profundo barranco. Después de estacionar mi equipo, me acerqué al grupo de camioneros que observaban en silencio los despojos del accidente. Uno de los policías montados se acercó a nosotros para decirnos, en voz baja: Lo siento. El conductor estaba muerto cuando lo encontramos. Debe haber caído por la cuesta hace dos días, cuando hubo una gran tormenta. No había muchas huellas. De pura casualidad detectamos el reflejo del sol en un fragmento de cromo. Meneando la cabeza, revisó el bolsillo de su chaqueta. Tomen esto, creo que deberían leerlo. Supongo que vivió un par de horas antes de que el frío acabara con él. Nunca había visto lágrimas en los ojos de un policía, siempre pensé que, habiendo presenciado tanta muerte y desesperación, estaban inmunizados. Pero aquél se secó las lágrimas al entregarme la carta. Al leerla me eché a llorar. Cada uno de los camioneros leyó también en silencio aquellas palabras antes de volver lentamente a su vehículo. Esa carta me quedó grabada en la memoria a tal punto que, pasados los años, sigue tan vívida como si aún la tuviera en mis manos. Quiero compartirla contigo y tu familia: Diciembre de 1974 Amor mío: esta es una de las cartas que ningún hombre quisiera escribir, pero tengo suerte de tener algo de tiempo para expresar lo que tantas veces he olvidado decir. Te quiero, corazón. Solías decir, en broma, que yo amaba más al camión que a ti, porque pasaba más tiempo con él. Amo este pedazo de hierro, sí, se ha portado bien conmigo. Me acompañó en momentos y en lugares difíciles. Siempre podía contar con él para los viajes largos y era veloz en las rutas. Nunca me abandonó. Pero ¿sabes una cosa? A ti te amo por las mismas razones. También me acompañaste en los tiempos y en los lugares difíciles. ¿Te acuerdas de mi primer camión, ese viejo cascajo que nos arruinaba, pero con el que siempre ganaba lo suficiente para parar la olla? Tú saliste a trabajar, para que pudiéramos pagar el alquiler y las cuentas. Cada centavo que yo ganaba se lo llevaba ese camión, tu sueldo cubría la comida y el techo. Yo me quejaba del camión, en cambio no recuerdo que tú lo hayas hecho alguna vez, cuando volvías cansada del trabajo y yo te pedía dinero para volver al camino. Si te quejaste, no te escuché. Estaba demasiado sumido en mis problemas para pensar en los tuyos. Ahora pienso en todas las cosas a las que renunciaste por mí. La ropa, las vacaciones, las fiestas, las amigas. Nunca te quejaste. Y yo, por algún motivo, nunca te di gracias por ser como eres. Cuando tomaba café con los muchachos hablaba de mi camión, del equipo, de las cuotas. Me olvidé de que eras mi socia, aun cuando no estuvieras a mi lado en la cabina. Fue gracias a tu sacrificio y tu decisión, no solo por los míos, que finalmente llegó el camión nuevo. Yo estallaba de orgullo por ese camión. También estaba orgulloso de ti, pero nunca te lo dije. Daba por sentado que lo sabías, pero si te hubiera dedicado tanto tiempo como a lustrar los cromados tal vez te lo habría dicho. En todos esos años de gastar el pavimento, siempre supe que me acompañabas con tus oraciones. Pero esta vez no alcanzaron. Estoy herido y es grave. He recorrido mi último kilómetro. Por eso quiero decir las cosas que debieron decirse muchas veces. Las que quedaron olvidadas porque estaba muy ocupado con el camión y el trabajo. Pienso en los aniversarios y cumpleaños sin mi presencia. En los actos escolares a los que fuiste sola, porque yo estaba en la ruta. Pienso en las noches que pasaste sola, preguntándote dónde estaría yo, cómo irían las cosas... Pienso en todas las veces en que se me ocurrió llamarte, sólo para decirte hola, y luego no lo hice. Pienso en la tranquilidad de saber que me esperabas en casa, con los chicos. Y tantas cenas familiares en las que debiste justificar mi ausencia: que estaba ocupado cambiando el aceite, buscando repuestos o durmiendo para salir temprano al día siguiente. Siempre había algún motivo, pero ahora, no sé por qué, ya no me parecen tan importantes. Cuando nos casamos no sabías cambiar una lamparita. En un par de años eras capaz de reparar la caldera en medio de una ventisca, si yo estaba en la otra punta del país esperando una carga. Por ayudarme llegaste a ser buena en mecánica. Me llenaste de orgullo el día que trepaste a la cabina y diste marcha atrás sobre los rosales. También me sentía orgulloso cuando, al detenerme frente a casa, te encontraba dormida en el coche, esperándome. Ya fueran las dos de la mañana o las dos de la tarde, siempre te acicalabas como una estrella de cine para recibirme. Eres hermosa ¿sabes? Creo que llevo mucho tiempo sin decírtelo, pero es cierto. En mi vida he cometido mucho errores, pero si alguna vez tomé una buena decisión, fue pedirte que te casaras conmigo. Nunca pudiste entender qué me mantenía montado a ese camión. Yo tampoco lo sabía, pero era mi manera de ganarme la vida y tú lo apoyabas. En las buenas y en las malas, siempre estabas allí. Te amo querida, y amo a los chicos. Me duele el cuerpo, pero más me duele el corazón. Cuando termine este viaje no estarás allí. Por primera vez desde que estamos juntos me encuentro solo y asustado. Te necesito mucho, pero sé que ya es tarde. Es curioso, pero ahora sólo tengo este camión. Este maldito camión que gobernó nuestra vida por tanto tiempo. Este montón de hierros retorcidos en el que pasé tantos años. Pero él no puede retribuirme el cariño. Sólo tú puedes hacerlo. Estás a miles de kilómetros de aquí, pero te siento conmigo. Veo tu cara, siento tu amor. Y tengo miedo de hacer solo el tramo final. Diles a los chicos que los quiero mucho. No dejes que los muchachos se ganen la vida al volante de un camión. Creo que eso es todo, corazón. ! Cómo te quiero, Dios mío! Cuídate mucho y recuerda siempre que te amé como a nada en la vida. Sólo que me olvidé de decírtelo.

Te amo Bill. Rud Kendall
Carta original en: http://clubaccionpositiva.bligoo.com/content/view/781365/LA-ULTIMA-CARTA-DE-UN-CAMIONERO.html#.U85mP-N5Ne9

lunes, 21 de julio de 2014

No siempre el silencio es olvido

Mi amor, lamento mucho estos negros días:

Siempre es aquel deseo inerte en mí el de escribirte una nueva carta o verso en el menor tiempo posible, pero el silencio que causa el no hacerlo durante prolongados días afecta mucho a nuestros estados de ánimo, ¿cierto? Discúlpame este silencio sin justificantes, pero mi amor se mantiene firme entre tanto frío aparente que simboliza una falsa soledad o un falso olvido.

Mi amor se mantiene melancólico, prudente y silencioso en un rincón cálido, esperando abrigarte en esos momentos que te sientas solo. Confía mi amor, que todo irá bien, sólo necesitamos paciencia mientras seguimos por ahora encerrados en una rutina que amenaza ahogarnos y no dejarnos comunicar nunca.

Los días nos consumen, los días son mucho más largos y se nota la ausencia...pero yo sigo aquí como siempre, creyendo en este amor que un día nos prometimos. Las cosas no siempre salen como se quiere, yo quisiera que todos los días leyeras algo mío, pero en el ir y venir por estas redes no siempre logro escribirte. Ahora que tengo la oportunidad de decirte cuánta falta me hacen tus palabras, tus besos, y tus caricias que me traen un fresco aroma de primavera, es cuando de nuevo despliego mi corazón en un pergamino para escribirte de la manera más sublime posible; eso me hace muy bien, pues en cada respiro te siento muy cerca, es como que tú traes todo el oxígeno que necesito.

Y es que te amo tanto, que cada vez que te nombro sale agua de mis ojos... son lágrimas, pero no de tristeza. Es un inmenso amor que tengo guardado y que quiere salir de su encierro. Hoy la noche está muy bonita y me he sentado en mi rincón para escribirte, a ver con qué líneas puedo sorprenderte, quizás con mis letras de amor, de esas muy cursis, de esas que son de telenovelas, pero es así como te quiero, es así como te extraño, en cada noche que no estás junto a mí, yo así te amo.

Ya me acostumbré a escribirte estas cartas que llegan a ti cargado de amor y de esperanzas. Quisiera que las leas, que sepas que aunque aparentemente me sientes alejada de ti, estoy muy cerca amor mío. Cuando sientas esa soledad piensa que estas redes que te llevan mi amor no siempre están despiertas, muchas veces éstas se duermen y no puedo enviarte nada. Cuando sientas eso piensa que no soy yo, que son cosas externas que no me dejan llegar a ti, porque yo te amo más que a nada en este mundo, que nada puede cambiar mis sentimientos, que tú te mereces todo esto y mucho más. Por ahora mi amor sólo puedo dejarte esto: mi sencillo pero inmenso amor, mis ilusiones de un mañana mejor y mi inquieto deseo de que llegue el día que estemos juntos confirmando este bello sentimiento que ha sido un verdadero regalo del cielo.

Hasta pronto mi amor. Que la mañana que se asoma en tus ojos te recuerde que hay alguien en el horizonte siempre piensa en ti, hasta que ambos nos tengamos como compañeros eternos al final de este negro tiempo.

Siempre tuya, siempre mío, siempre nuestro este amor... 
Desde mi rincón para ti, 
Tu amor.

original en: http://www.shoshan.cl/cartas/carta_503.html 



Soy tu Cachorro: carta de tu nuevo cachorro para ti

Hola soy tu nuevo cachorro y te amaré hasta el fin del mundo,
Quiero que conozcas algo sobre mí. Soy un cachorro, esto significa que mi inteligencia y mi  capacidad de aprender es semejante a la de un niño de 8 meses.

Soy un cachorro, mastico todo lo que encuentro a mi paso, así es como conozco y exploro el mundo. Incluso los bebés humanos ponen cosas en su boca, debes enseñarme qué cosas puedo morder y qué cosas no.

Soy un cachorro, no puedo retener  la orina en mi vejiga más de 1 ó 2 horas. No puedo sentir que voy a defecar hasta que ya prácticamente lo estoy haciendo. No puedo ladrar o vocalizar para avisarte que tengo una necesidad y no podré  tener control de mi vejiga y mi intestino hasta que tenga entre 6 y 9 meses de edad. No me castigues si me dejas más de 2 horas y orino, es tu culpa. Como tu cachorro necesito recordarte que defeco después de comer, dormir,  jugar y beber;  y lo haré de cada 2 o 3 horas.

Si quieres que duerma toda la noche no me des agua después de las 9 pm, un cómodo corral o casa me ayudaran más fácilmente a adaptarme y evitaran que te enojes conmigo. Soy un cachorro así que van a suceder accidentes por lo que te pido paciencia.

Soy un cachorro, me encanta jugar.  Voy a correr alrededor y perseguir monstruos imaginarios y acecharé tus pies y te atacaré jugando. También lo haré con juguetes, otros perros y niños, es sólo un juego, es lo que me gusta, no te enojes conmigo o esperes que esté tranquilo o sedado todo el día.

Si mi nivel de energía es muy grande para ti, tal vez deberías considerar adquirir un perro adulto de un refugio o grupo de rescate. Mis juegos son benéficos, usa tu sabiduría para guiarme a juguetes adecuados, aprender a regresar la pelota y juguetes diseñados para morder. Si te muerdo fuerte házmelo saber en lenguaje de perros, grita fuerte, yo te entenderé y controlaré mi mordida. Si me pongo muy rudo simplemente ignórame por unos momentos o colócame en mi corral con un juguete para morder.

Soy un cachorro, probablemente tu no le gritarías, golpearías, aventarías o patearías a un bebe humano así que por favor no lo hagas conmigo.  Soy delicado y también muy impresionable, si me tratas mal creceré con timidez y miedo. En vez de eso guíame con coraje y sabiduría, por ejemplo si estoy masticando algo que no debería, grítame “No” y dame un juguete que pueda morder.

Soy un cachorro y lo que más quiero en el mundo es quererte, estar contigo y complacerte. Por favor toma tiempo para entender como aprendo. Tú y yo somos lo mismo, ambos sentimos dolor, hambre, sed, malestar, miedo pero también somos diferentes y debemos trabajar juntos para comprender nuestro lenguaje, señales corporales, objetivos y necesidades. Algún día voy a ser un perro adulto y espero lograr que estés muy orgulloso de mí y me ames tanto como yo a ti.

Con amor: Tu Cachorro

Disponible en: http://www.serviciomedicoveterinariointegral.com/index.php/clinica-veterinaria/10-template-features/44-querido-amigo-del-perro

jueves, 17 de julio de 2014

Carta a un desaparecido mexicano, carta a mi hermano.

2 añotes sin ti brother. ¿Qué hay de nuevo? ¿Novedades? No muchas. La gente sigue caminando sin rumbo, la mayoría no se preocupa por los desaparecidos, la gente está distanciada una de otra, el gobierno metió miedo y desconfianza, las fiestas siguen, la vida sigue.
¿La casa? ¿Qué te puedo decir? ¿Supiste que mi papá mejoró de su enfermedad? Sigue cocinando los camarones que tanto te gustan, el pescado que te enseñó le sigue quedando delicioso. Tiene sesiones con el psiquiatra porque siente que mucha de la culpa es de él por no haber estado ese día.
Mis abuelos siguen distanciados, de hecho mi abuelo volvió a cambiar de casa. Mi abuelita sigue metida en la religión, sigue con su librito de oraciones, ¿te acuerdas?
Sigue rezando con toda su fuerza, lo que cambió es que ahora lo hace con tu foto al lado, de hecho se puede decir que tu foto ya es parte de ese librito.
Y pues mi Mamá… mi mamá cambió completamente. De hecho no creo que la reconozcas, parece como si un velo le cubriera la cara, se le nota la tristeza a la distancia. Es una guerrera incansable. Si supieras a cuantos Alcaldes, delegados, agentes del MP, soldados, marinos, Subdelegados, Jefes de antisecuestros y Ministeriales les ha gritado en su cara, si supieras hasta dónde ha llegado buscándote, si conocieras a Indira, Chuy, Cordelia, Martín, Marcela, Diana, Óscar… amigos de lucha incansable, amigos que a pesar de no conocerte se desvelan, viajan, acompañan, ayudan a que regreses con bien. Si supieras el amor que mi madre les tiene…
!Ojalá y estuvieras aquí uei! Hay momentos en que te necesito, en los que lloro solo, en los que quisiera que no hubieras abierto la boca cuando dijiste “! Déjenlo, yo soy el mayor!”, momentos en los cuales quisiera agarrarte a golpes por haberme dejado, momentos en los que voy a nuestra casa y siento como cuando te me aventabas arriba a hacerme cosquillas, momentos también en los que siento que me falta la mitad del corazón.
¿Yo? Pues qué te puedo decir… aún conservo la cicatriz de aquel cachazo que me dieron porque me quisiste ayudar, que de hecho no cicatriza, engordé como 20kilos y tengo que ir a terapia todos los viernes, ya no hago deporte, repruebo la escuela. Y, por cierto, estoy estudiando Relaciones Internacionales y escogí estudiar el idioma italiano que tanto te gustaba.
Conocí a tus amigos de los libres y locos y parece que me iré a Queretaro con ellos.
!Pff, 2 años sin ti está bien hermano, 2 años en los que trato de sonreír con el corazón desgajándose, 2 años sin escuchar tu voz! Wuauu, un largo tiempo  ¿no crees? Por cierto, ¿no has pensado en regresar? Está bien hermano ver a mi mamá llorar por las noches, está bien hermano verla hablar con fotos, está bien hermano que mi papá haya perdido la esperanza, déjame decirte que nunca había visto llorar a mi abuelo y eso brother, eso está súper fuerte.
¡Ueei! Te va a dar mucha pena la foto tuya que mi mamá y sus amigos tienen de perfil, sales bien feo, ¡jaja! Y tú que querías pasar discretamente en todo, ¡jajaja!. Ya valiste porque ahora sales en varias páginas páginas de internet, periódicos, revistas, entrevistas…
No sé qué será de ti, cómo estés, cómo te traten… pero ojalá y hasta donde estés te llegue este beso que te mando.
2 años sin ti, precioso, pero la búsqueda no para.
Fuerza, Roy
Riccardo Ryvera, Hermano de Roy
Carta original en : http://nuestraaparenterendicion.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=1590:fuerza-roy&Itemid=145