animado cartas para ti

martes, 5 de agosto de 2014

Extraña noche, extraño encuentro

Su corazón latía rápidamente, la respiración parecía faltarle, su cuerpo parecía estable, pero su estómago era un manojo de nervios. Entró por la puerta principal, subió las escaleras eléctricas y se dirigió al tercer piso. Mientras ella subía el bajaba al segundo piso él no la conocía, pero ella al verlo sabía que era él y sonrió pero nada más, ese encuentro parecía una locura, él no la conocía, solo por la voz; ella lo había visto por lo menos en una foto. Ninguno pareció conocerse cuando cruzaron sus miradas pero algo le decía a ella muy dentro que era el chico del chat.

Ella marcó su número de celular para decirle que lo estaba esperando en el piso de arriba y él le contestó espérame estoy en el segundo piso ya subo. Cuando ella lo vio subiendo las escaleras, él la vio y le respondió con una dulce y cariñosa sonrisa, ella muy nerviosa no sabía qué hacer si reír, hablar, llorar, dar la vuelta e irse; tantos pensamientos pasaron por su mente, pero con todo el esfuerzo posible trato de controlarse ya que era una chica muy decidida. Ella le contestó con una sonrisa de admiración. 

Cuando él se le estaba acercando ella se sentía desfallecer pero ahí estaba firme como una gran pirámide. El cómo todo un caballero la saludo le dio un beso en la mejilla y esa acción hizo que ella se sintiera más relajada y tranquila. Juntos se dirigieron a ver "La Terminal" la pasaron alegres, como si fueran amigos de hace tiempo y la amistad que trataban de establecer ya tenía bien fundadas sus bases.

Gracias le doy a Dios amigo por haberte conocido, realmente tu amistad la valoro como a un hermano, solo espero que dure hasta la eternidad.
No hay noche que no reciba tus mensajes en mi celular diciendo "Buenas noches Rebekita, sueña con los angelitos".


http://www.tubreveespacio.com/poemas-01nov04/extrana%20noche.htm

jueves, 31 de julio de 2014

Querida Mamá Que Trabaja:

Sé que muchas veces eres juzgada por otros por dejar a tus hijos al cuidado de otros para poder ir a trabajar. Mucha gente insinúa que no amas a tus hijos tanto como una mamá que se queda en casa y que lo mejor es que las mamás se queden en casa con sus hijos.

¿Cómo pueden decir esto de ti? Sé que amas a tus hijos tanto como cualquier otra mamá. Sé que regresar a trabajar no fue una decisión fácil. Tuviste que medir los pros y los contras desde mucho antes de que naciera tu bebé. Siempre va a ser una de las decisiones más importantes de tu vida. Pensaste esto aún desde que estabas en la preparatoria y estabas escogiendo tus materias.

Te veo en todas partes. Tú eres la doctora con quien llevo a mis hijos cuando están enfermos. Eres la alergóloga de mi hija, la que le diagnosticó alergia a los cacahuates. Tú eres la terapeuta que está tratando el dolor de espalda de mi esposo. Eres la contadora que nos ayuda con los impuestos. La maestra de primaria de mi hijo. La directora de la guardería. La maestra de gimnasia de mi hija. La agente de bienes raíces que nos ayudó a vender la casa.  ¿Qué clase de mundo sería este si tu no estuvieras ahí para nosotros? ¿Si hubiera sucumbido a las presiones de los que insistían que el lugar de una mamá es en casa con sus hijos?

Yo sé que mides cada trabajo para ver si queda bien con tu familia. Sé que te despiertas una hora antes que todos los demás solo para poder hacer algo de ejercicio o tener un tiempo para ti. Sé que llegas a juntas importantes después de haber estado despierta toda la noche con tu pequeño. Sé que cuando llegas a casa en las tardes, tu “segundo trabajo” empieza. La gente no entiende que estas a cargo de tu casa y además tienes un trabajo. Regresas y casa y haces de cenar, bañas a tus hijos, les lees un libro, los acuestas, y les das beso de buenas noches. Tú pagas las cuentas, haces mercado, lavas la ropa, los trastes y todas esas cosas como todas las mamás.

Sé que muy seguido te sientes culpable por tener más tiempo separada de tus hijos y siempre sacrificas tus tiempos de descanso. Sé que no puedes tener un “día libre” cuando tus hijos están en la guardería. Yo sé que aceptas el hecho de que tu trabajos s tu tiempo libre por ahora. Sé que cuando estas en el trabajo no desperdicias ni un minuto. Sé que te comes tu pancito en tu escritorio, no sales por café y que muestras absoluta dedicación y concentración en tu trabajo. Después de todo tu escogiste estar ahí, tú quieres estar ahí.


Sé lo buena que eres para discernir a aquellos que están cuidando a tus hijos y que muchas guarderías ofrecen un excelente cuidado para los niños. Yo sé que solo dejas a tus hijos en un lugar donde estas segura que van a ser bien cuidados y queridos. Sé que pasas muchos días en casa cuidando a tus hijos cuando están enfermos y sacrificas tu paga por eso. Y además sé que en secreto disfrutas mucho estos días y te revelas para poder estar con ellos.

Sé que muchas veces te sientes culpable por no poder estar ahí todo el tiempo. Pero, mamá que trabaja, tengo la certeza de que estas poniendo un excelente ejemplo para tus hijos. Les estas enseñando que una mujer puede tener una carrera y contribuir de alguna manera al mundo fuera de casa y a la vez ser una increíble y amorosa mamá. Le estas enseñando a tus hijas que ellas puedan hacer lo que ellas quieren hacer con sus vidas. Les estas mostrando fuerza, dedicación, tenacidad, durabilidad y además  lo estás haciendo con mucha alegría y amor.

Solo quería que supieras que entiendo. Porque las dos somos mamás.
Con mucho amor y admiración,

Mamá Que No Trabaja



Chequea la original en: http://elatinos.com/2014/02/13871-carta-de-una-mama-que-trabaja-una-mama-que-trabaja-2/

miércoles, 30 de julio de 2014

Carta De Un Caminante

Hola...
No sé a qué manos llegará ésta carta, pero me gustaría que alguien la lea.
Desde hace muchos años, casi veinte, voy andando caminos sin rumbo cierto
Desde aquél día, en que un accidente truncó mi existencia apartándome de mi familia, decidí andar. Pensé que la muerte me encontraría dormitando a orillas de algún río. De más está decir que era lo que más ansiaba.
Pero la vida me enseñó, que es Dios el que dispone el momento.


Mi rostro, las manos, todo mi cuerpo, ha sido curtido por los diferentes climas que me tocó soportar.
Cada amanecer debía esforzarme por abrir los ojos, caminaba un poco, sacaba restos de comida de las bolsas, y caía rendido sin atinar a nada.


No sé cuánto tiempo pasé en esas condiciones.


Una mañana, se acercó a mí una anciana ofreciéndome un pan y una caricia, entonces miré su blanca cabeza y por vez primera sentí que un ángel me protegía, fue como si un ser extraño se apoderaba de mi alma.
Desde entonces, comencé a ver el cielo imponente, observé los árboles del camino, las primeras estrellas del anochecer, y decidí seguir caminando, sin metas, pero admirando lo que encontraba a mi paso.


Así llegué a un humilde pueblo, dónde gente generosa me brindó un plato de comida, un lugar para dormir, y también libros.


Me apodaron *El caminante*...


Disfruté de la lluvia y el frío, calmaba mi calor en el arroyo más cercano, y leí, leí mucho, cualquier libro o papel que llegaba a mis manos.


Fueron pasando los años, y en mí se reflejaba una gran ternura, que hacía que los niños se me acercaran. Yo les contaba cuentos con la intención de dejarles alguna enseñanza, ellos no me temían, lo cual me regocijaba.
Ayudé a los albañiles, cuidé de algún perro, limpié un jardín, pero jamás quise afincarme en un lugar definitivo.
Lo que más me hacía gozar de momentos de felicidad, era el contacto con la naturaleza, y la cercanía de Dios.
Así llegué hasta hoy, cuándo los dolores se apoderaron de mí, me cuesta respirar, y a veces pensar.
En éste momento, sentado a la luz de un farol de la plaza, percibo que pronto emprenderé mi última caminata, por eso, ésta carta.


No quiero que me tengan lástima, les digo que éste caminante no pasó su vida en vano, a pesar de las tragedias y soledades, pudo abrir la puerta de su espíritu, y comprobar que no estaba solo.
Agradezco a tanta gente solidaria que se apiadó de mí, y jamás impidieron que siguiera el estilo de vida que había elegido.


Hoy, en mi vejez, anida en mi corazón un cúmulo de amor, y el deseo profundo de estar por fin, con los que me esperan en la inmensidad de la eternidad.


Me tiembla la mano....se me escapa el papel....veo una luz radiante que se acerca, parece un cometa...allá voy....


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sábado, 26 de julio de 2014

Mi Carta Más Especial

"Buenos días Ciara.
Una vez más amanece, empiezan a colarse los primeros rayos del sol en este frío cuarto de hospital, un día más para continuar con la lucha, o debo decir, nuestra lucha como tantas veces lo has mencionado, hoy me siento nuevamente frente al ordenador testigo silencioso de nuestros encuentros pero no para esperar ansiosa la hora de mi terapia contigo sino para simplemente dirigirme a ti, mi psicóloga, mi amiga, mi hermana, porque después de tantas horas de lucha constante por mantenerme a flote en esta terrible lucha contra el cáncer no puedo más que agradecerte por seguir al pié del cañón conmigo, no sé si te has dado cuenta, quedamos solo tú y yo, en un principio los amigos estaban todos al pendiente eran llamadas diarias para conocer los avances, los nuevos tratamientos y saber del estado de ánimo que poco a poco se había ido deteriorando, hoy a un año del inicio de esta pesadilla son contados los mails, sí, mails que me llegan para saber en tres palabras cómo me encuentro.

Creo que del inicio de la enfermedad a este momento las sensaciones son las mismas, un sube y baja de emociones que van del miedo, al desánimo, de la desesperación y el pánico, a las ganas de salir adelante y tener la esperanza de ganarle la batalla al cáncer.

Mi cáncer fue originado a raíz de un episodio muy traumático, que se quedó ahogado dentro de mi alma, por no hablarlo a tiempo, no sacar de adentro eso que me angustiaba y me hacía sentir día a día un pánico que se convirtió en lo que ahora es mi enfermedad. El cuerpo me pasó factura, me reclamó el dejarle acumular tantas cosas, que a la larga, por aparentar estar bien delante de mi familia, me hizo olvidarme de mí y de cada una de mis células, las cuales en este momento lo único que me piden es que me reconcilie con ellas.

No ha sido fácil llegar a esta conclusión, han sido horas de terapia contigo, terapia que me ha ayudado a comprender que no deben verme como a una víctima, ni sentirme una víctima, sino de tener el suficiente coraje de enfrentarme al cáncer y verlo como a un reto al cual podemos vencer.

Las emociones juegan un papel muy importante en el proceso de sanación como bien me has enseñado, el cambiar la mentalidad derrotista por una mentalidad en la cual el espíritu de lucha y el amor tienen un papel fundamental, ha sido la clave para que yo siga con vida hasta estos momentos, son ya 4 meses de terapia, una terapia que si no hubiera tenido la oportunidad de realizar, muy probablemente ahorita ya no estuviera aquí.

Me has enseñado a voltear a ver mi interior no con miedo, sino con confianza y fe de que todo va a estar bien, me has transmitido una fuerza para sobrellevar unas terapias contra el cáncer que como muchas veces te he mencionado son un calvario para mí, pero tu Ciara no me has soltado de la mano como me lo prometiste desde el primer momento en que te conocí y eso te lo voy a agradecer mientras viva, y si un día Dios decide llevarme a su lado te seguiré agradeciendo y llenando de bendiciones desde donde me encuentre, porque siempre estuviste ahí para darme palabras de aliento y dejarme saber que no me encontraba sola y que siempre podría contar contigo.

Gracias por hacerme sentir siempre esa empatía, y compartir mi dolor. Gracias por tener la entereza de comprenderme y transmitirme esa tranquilidad aun sabiendo que me quedaba poco.

Gracias a ti y a tu apoyo dejé de encerrarme en mí misma y aceptar mi destino como una derrota, aun diciéndome los médicos que me quedaba quizás un mes de vida y que el cáncer había llegado a un estado terminal, no dejaste que me hundiera en la desesperación y trabajaste hasta lograr que abandonara el estado de pánico en el que me encontraba, y darme el ánimo necesario para seguir adelante y vivir cada día al máximo.

Me hace sentir tan bien cuando después de pasar algún proceso traumático dentro de las terapias me dices que soy una campeona, así como también cuando me dices que me darás para el pelo cuando mi ánimo decae, todas tus palabras siempre llenas de positivismo y de cariño son las que me dan la fuerza necesaria para nunca defraudarte y hacerte sentir que todos tus esfuerzos por ayudarme no han sido en vano.

Nunca me dejaré vencer, ahora he aprendido que los pensamientos negativos solo atraerán lo negativo y que tú tienes toda la razón al decirme que mientas mis pensamientos sean de quererme sanar y salir adelante, ese mensaje recibirán mis células para que yo me cure.

Sé que hay tantas personas como yo en este momento, me gustaría que mi testimonio de lucha por la vida llegara aunque fuera a uno solo y lo ayudara a salir adelante, le diría que mientras tenga en la mente pensamientos positivos a pesar de la adversidad, llenarán de fe su corazón. Mientras haya vida hay esperanza. Lo importante es no dejar de luchar hasta el último suspiro.

Ciara sé que hemos llegado las dos a estar al límite, y sabemos lo difícil que es, pero siempre has estado aquí cuando mi confianza disminuye y me has hecho tener la fortaleza para no dejar de tener esperanza.

Cuando te conocí estaba resignada, ya me veía 3 metros bajo tierra y hacía bromas macabras como tú las llamas al respecto.

Sentía como el cáncer avanzaba sin piedad en mi cuerpo y me estaba dejando morir.

Hoy a tu lado llorando, gritando desesperada y a veces pidiéndole a Dios que me lleve con él, estás conmigo, al otro lado del ordenador dejándome saber que has sido mi tablita de salvación estos 4 meses. Tu paciencia y tu presencia conmigo, han sido los más grandes regalos que Dios me ha dado.

Superar el cáncer es un proceso lento y largo, sé que puede tardar años, pero al estar a tu lado ayudándome a soportar lo insoportable, he vuelto incluso a hacer planes para mi futuro.
A decir verdad he avanzado mucho a tu lado mi querida Ciara.

Hoy a las puertas de un trasplante de médula, después de pensar tantas veces que me moría y que a pesar de todo nunca te quebraste y me impulsaste cada vez con más fuerza a seguir adelante, espero muy pronto estar sana y pararme frente a ti para fundirnos en un abrazo.

Gracias por permanecer a mi lado en esta lucha.

Con todo mi cariño y agradecimiento.
Marita."

Siempre has sido una luchadora y eso te hace especial. Tal y como me pediste, hace tan sólo unos días, publico tu carta como ejemplo de que lo que importa no es vivir o morir, lo que importa es disfrutarlo hasta el último momento.

Te quiero.


Original en:  https://www.facebook.com/Ednaelizagutierrez/posts/530247217004983

Carta a un amigo

Amigo:
Primeramente, quiero darte las gracias por todo lo que me has dado; por tu compañía, tu apoyo, tu comprensión y presencia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como tú, en quien confiar, con quien divertirme, con quién soñar...

Te pido perdón por todo lo que yo haya podido hacerte, por no ser tan buen amigo como tú; por haber faltado alguna vez en lealtad, ayuda, comprensión o apoyo. En verdad me arrepiento de todos los errores que hayan mermado mucho o poco nuestra amistad, y ten por seguro que fueron inconscientes...

Tú fuiste siempre algo importante y especial para mí y lo sigues siendo. Formas parte de mi vida; de mis pensamientos, sentimientos, decisiones y emociones... No podría quedarte alguna duda de lo que significas para mí ni de tu lugar en mí ser...

Mi cariño por ti es muy grande, y además has sabido ganártelo a pulso con tu especial forma de ser y de entregar tu amistad. Por eso, no a cualquiera le hago llamar "mi amigo" o lo quiero como tal y sé que de alguna manera tú tampoco lo haces...

Tal vez algunas veces ocultes tus sentimientos, por temor al rechazo o a no ser correspondido o escuchado. Sin embargo, sé que conmigo al igual que con todos los demás eres sincero y con las mejores intenciones de no lastimar a nadie...

Hemos pasado por tantas cosas juntas, buenas y malas, que ya nos conocemos perfectamente. Por eso nuestra amistad crece y se hace más fuerte día con día al igual que nuestra unión...¡¡Cuánta alegría me da que así sea!!

Espero que si cambias, sea con plena convicción y siempre para tu bien, aunque sabes que tienes al menos mi aceptación y apoyo... no te dejes vencer por los sufrimientos, quienes también te harán cambiar y de ti dependerá hacia donde te lleva ese cambio...

Te quiero y quiero que seas muy feliz porque lo mereces, si deseas que comparta no solo esa felicidad contigo, sino todos los instantes de tu vida; aquí estoy y aquí estaré siempre. Tú lo sabes...

No me despido, pues aquí estaré siempre; contigo...

Sinceramente: Tú amiga.

¿EXISTE EL AMIGO PERFECTO?

Sólo nuestro corazón lo sabe...